domingo, 28 de diciembre de 2008

La guía telefónica como prueba del delito

P.: ¿Qué tienen en común Baruj Sofer, Elad y Noá Mándel, Tejilá Cohen y Eitán Klein?
R.: Todos están en las guías telefónicas de Israel.

Y qué, me dirán ustedes. También están 4 millones de otros israelíes.

Pero esta gente vive en puestos de avanzada ilegales en Cisjordania. Sofer es residente de Amona, los Mándel viven en Palguei Máim, Cohen habita en Nevé Erez y Klein tiene domicilio en Noféi Nehemía, el primer puesto de avanzada listado en el Informe Sasón, un documento de 2004 que examinó el rol del Estado de Israel en ayudar a los colonos en la instalación de esos puestos ilegales.

¿Cómo llegaron estas gentes a tener una línea telefónica en primer lugar? A primera vista parecería ilógico. El actual gobierno israelí afirma oponerse a la captura unilateral de tierra palestina por parte de los colonos. Ahora bien; dado que existe un ente estatal regulatorio de las telecomunicaciones, todas las líneas instaladas en los territorios bajo control israelí deben ser aprobadas por el Estado. Por lo tanto, las líneas en los puestos de avanzada disfrutan de la aprobación legal del Estado de Israel, el mismo estado que los ha declarado ilegales. ¿Sorprendidos?

No deberían estarlo. Todo el asunto es parte de un problema más general, a saber la constante ambivalencia de los gobiernos israelíes en lo que se refiere a los asentamientos; su decir una cosa y hacer otra. Su denunciar a los colonos mientras asignan recursos para construirles viviendas a niveles de locura. Sus decretos de evacuación de este o aquel puesto mientras buscan los agujeros legales que les permitan no implementar la decisión. Su afirmación de que sólo pretenden quedarse con los asentamientos próximos a la Línea Verde (frontera de 1967) en un acuerdo final, al tiempo que aprueban un nuevo asentamiento civil en Maskiot, bien lejos de dicha línea.

Ninguna serie de promesas de evacuación convencerá al público internacional de que el gobierno israelí tiene el propósito o aun el deseo de retirar los puestos de avanzada ilegales de Cisjordania, cuando ni siquiera ha sido capaz de retirarlos de la guía telefónica.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Un ejemplo de manual

En inglés se llama "textbook case" (ejemplo de manual) a un caso que ilustra arquetípicamente el comportamiento de una variable o conjunto de ellas.

En el último post de su blog, nuestro amigo Fabián, de quien ya hemos hablado en estos posts, nos ofrece un "textbook case" de reacción sionista ante ciertas realidades incómodas para el Estado de Israel. Es interesante leerlo completo porque Fabián no es un fanático ciego (si no, no lo tendríamos en nuestro blogroll); pertenece al segmento por así decirlo "iluminado" de la Hasbará, el mismo que no se inventa una ficción de que Israel no está ocupando ningún territorio, ni busca pretextos legalistas para justificar la expropiación sistemática de territorio palestino por parte de judíos fundamentalistas.

El texto hace alusión a la reacción violenta de la comunidad judía de Hebrón frente al desalojo, por parte de las fuerzas de seguridad israelíes, de una casa --de UNA casa--, cínicamente bautizada Beit HaShalom (Casa de la Paz), de los miles de viviendas ocupadas (o construidas) ilegalmente por colonos judíos en Cisjordania. Dice Fabián:

Bueno, este es un tema sobre el que en realidad no tengo muchas ganas de escribir, pero ya que es "actual", debería hacer el intento.

Los colonos de Hebron son fanáticos religiosos. Eso no es un problema en sí mismo, sino sólo cuando utilizan la violencia. Como ahora, que han atacado a los soldados israelíes que están allí para protegerlos con ácido, papas con clavos, harina (que hiere gravemente a las córneas), piedras y otras cosas. Deberían llevarse a absolutamente todos los colonos judíos de Hebrón. Están allí porque se metieron en un momento en que Israel no sabía que hacer con los territorios. Ygal Allon, Moshé Dayan y Levi Eshkol fueron culpables de negligencia y apoyo indirecto a ese proyecto insólito. El fanático rabino Moshé Levinger que fue el que inició toda esta farsa se podría morir de una buena vez, pero no antes de que vea como se llevan a todos presos de allí y se cierra esta locura que él empezó.

Más allá de eso, los judíos tenemos derecho a ir y mantener la Tumba de los Patriarcas que queda allí, y a visitar en paz la zona. Si los árabes no lo pueden garantizar, entonces el ejército israelí deberá hacerlo. Tanto se habla de que Jerusalem es la "tercera ciudad más importante en el Islam" y se olvida que Hebrón es la segunda ciudad más importante en el judaísmo. Y ya que estamos, recomiendo un libro sobre este tema: Gershom Gorenberg, "The Accidental Empire".

Y en estos párrafos vemos una condensación, una síntesis casi perfecta de todo el proceso de negación, de autoengaño hasta nos animaríamos a decir, que vive el sionismo racional respecto a la situación en los territorios.

En primer lugar se atribuye la presencia de los colonos en Hebrón a causas inexplicables sobre las que ya no podemos volver; a algo ya pasado e irreversible, que no nos damos cuenta de cómo nos pudo llegar a acontecer. Más o menos como esas películas en que aparece una mujer con una pistola humeante y cara de no entender nada diciendo "creo que he matado a Paul". Sólo Igal Alón, Moshé Daián y Levi Eshkol tuvieron responsabilidades en el asunto; pero el gobierno actual no, no sea cosa que tengamos que distraernos de su defensa monolítica para criticarlo aunque sea levemente. Fabián parece ignorar que Ehud Ólmert, el actual primer ministro israelí, ha autorizado nuevas construcciones en los asentamientos a niveles de escándalo, incluyendo el primer nuevo asentamiento civil oficial en una década en Maskiot (las otras construcciones se hicieron bajo la ficción formal de "ampliación de asentamientos existentes"). Parece, pero no lo ignora; simplemente sabe que empezar a criticar esas políticas es incompatible con su infatigable labor de apologista del Estado de Israel.

En segundo lugar, circunscribe el problema, y esto ya desde el título del post, a los pocos (aunque crecientes) centenares de judíos de Hebrón. Si sólo se consiguiera erradicar (nos viene a decir) ese revoltoso pero exiguo enclave, toda la injusticia de Cisjordania desaparecería de un plumazo e Israel podría volver a ejercer de luz entre las naciones.

Claro que, como suele ocurrir con los argumentos de la Hasbará, éste se basa exclusivamente en el elevado nivel de desinformación de la gente. Solamente una persona alimentada por la prensa más superficial (lamentablemente, el 99% de la misma) puede ignorar supinamente que Hebrón es simplemente la punta de un iceberg, un minúsculo apéndice de una mucho mayor comunidad fundamentalista que habita en el cercano asentamiento de Kiriat Arba más tres o cuatro comunidades satélites. Cortados con la misma tijera que los de Hebrón, estos judíos de Kiriat Arba exhiben un similar comportamiento vandálico. Justamente a raíz del desalojo de Beit HaShalom reportaba el Jerusalem Post:

Mientras personal de seguirdad penetraba en la casa Beit HaShalom de Hebrón el jueves a la tarde, jóvenes judíos de la cercana Kiriat Arba lanzaron un contraataque, rompiendo una verja de metal en la Ieshivá Nir y ocupando el valle entre ellos y el sitio de la evacuación, provocando incendios, apedreando casas palestinas, derribando antenas satelitales y prendiendo fuego a olivos.

Cumpliendo con su política de "todo tiene un precio" --cobrar un precio en propiedad palestina cada vez que las fuerzas de seguridad evacuan casas judías-- los jóvenes se desparramaron por el valle con las caras cubiertas por camisetas y máscaras, causando el máximo daño posible en la menor cantidad de tiempo.

Los palestinos respondieron saliendo de sus casas y devolviendo los piedrazos a los jóvenes. Los soldados, ocupados con el desalojo al otro lado del valle, demoraron en responder.

Mientras la violencia continuaba, un hombre de Kiriat Arba, armado con un M-16, ingresó al valle y abrió fuego sobre los palestinos con balas de goma, hiriendo a tres. Dos de los heridos, un anciano y su hijo, fueron llevados a una casa palestina cercana, donde esperaban atención médica. Se ignoraba el paradero de la tercera víctima al cierre de la edición.

Los palestinos dijeron que 14 personas fueron heridas por los colonos desde que comenzó el desalojo, y que al menos 15 autos fueron incendiados en las cercanías de la estructura en disputa.

Vemos aquí una singularmente monstruosa versión de la doctrina del ojo por ojo, en la cual cuando los soldados israelíes les arrancan un ojo a los colonos éstos responden arrancándoles un ojo a... los palestinos. Pero lo más sorprendente es que ésta es una política manifestada explícitamente, la del "todo tiene un precio". Sin embargo no vemos a la dirigencia de Kiriat Arba encarcelada por formularla. En un comportamiento perturbadoramente similar al de la Rusia zarista, el gobierno israelí administra un castigo irrisorio a los colonos (desalojándolos de UNA casa) mientras condona toda su otra violencia, la cual está "demasiado ocupado" para reprimir.

En tercer lugar, Fabián invoca el derecho de los judíos a visitar sus lugares sagrados en Hebrón, que por supuesto apoyamos y debe formar parte de cualquier proceso de paz; pero afirma que si los palestinos no pueden asegurar su acceso seguro, entonces debe ser el Ejército israelí el garante. Por supuesto, ni se le cruza por la cabeza que, habida cuenta de que el Ejército israelí no garantiza la seguridad de los palestinos, necesariamente debe ser una fuerza internacional la que vigile que las peregrinaciones se desarrollen en paz.

Y finalmente, ¿qué es lo que provoca la indignación de Fabián, y lo mueve, muy a su pesar, a escribir un post? No los autos incendiados, los olivos quemados, los disparos con un M-16 a un anciano indefenso. Fabián reacciona porque "han atacado a los soldados israelíes que están allí para protegerlos con ácido, papas con clavos, harina (que hiere gravemente a las córneas), piedras y otras cosas". Los colonos deben irse no por su comportamiento vandálico general, sino porque en esta ocasión lo dirigieron hacia soldados israelíes. Un ejemplo más de cómo aun en las mentalidades judeoisraelíes más esclarecidas, aquéllas capaces de analizar situaciones desapasionadamente y aun confesar que hay cosas que Levi Eshkol hizo mal en 1967, está firmemente atrincherada la idea central sionista (y aquí es donde este movimiento se intersecta con la ortodoxia más fundamentalista) de que una vida judía vale más que otras vidas.

UPDATE: Ya está en YouTube el video del colono judío atacando con balas de goma a palestinos:


El premier Ólmert denunció el "pogrom" perpetrado contra los árabes de Hebrón, y, por supuesto, "llevará las investigaciones hasta las últimas consecuencias para castigar a los culpables".

jueves, 27 de noviembre de 2008

Todo lo que usted sabía sobre los palestinos...

... es cierto con respecto a los sionistas.

¿Sabía usted que ...

... cuando los judíos no tenían un estado usaban a niños de 10 años con fines militares, y el ejército israelí lo informa orgullosamente en su página web?

... el vicepremier israelí Eli Ishay ha declarado que los homosexuales y lesbianas son gente enferma?

... los israelíes han usado repetidas veces ambulancias con fines militares, especialmente para transportar sus tropas?

... en los autobuses de las llamadas líneas Mehadrin, en Jerusalén, subvencionados por el Estado, las mujeres son golpeadas si intentan sentarse en los asientos delanteros?

... los sionistas agregaron humo a fotos del Holocausto que no lo tenían para añadirles dramatismo barato? Después tuvieron que retractarse; deshonrosamente para ellos, ¡fueron los negadores del Holocausto los que los pusieron en evidencia!

... los padres de los niños judíos ultraortodoxos de Cisjordania les enseñan a empuñar ametralladoras desde pequeños?

... los israelíes han usado frecuentemente a niños como escudos humanos?

... Israel ha disparado contra los palestinos bombas de 10 cm de diámetro que contienen varios miles de pequeños dardos metálicos que se dispersan en un arco cónico de 300 x 90 metros, matando a civiles, incluyendo a niños?

... diversos rabinos israelíes han prohibido a sus fieles alquilarles viviendas a los árabes, o darles empleo?

... Israel ha ordenado la demolición de la aldea palestina de Aqaba en el valle del Jordán, incluyendo infraestructura que se podía seguir usando, como la mezquita, el centro médico, las calles y un kindergarten?

Cuando los palestinos hacen todas estas cosas, son bárbaros y primitivos antisemitas. Cuando las hacen los judíos... bien, ¡ellos sufrieron el holocausto!

María Elena Walsh lo resumió muy bien en esta canción cantada por Luis Pescetti:

domingo, 9 de noviembre de 2008

La teoría del intercambio de poblaciones falla en Jerusalén

La teoría del intercambio de poblaciones sostiene que tantos árabes "huyeron voluntariamente" de Israel como judíos "fueron expulsados" de tierras árabes. Aun cuando pueda ser cierto que determinados palestinos poseían propiedades que fueron confiscadas por Israel, los gobiernos árabes también confiscaron propiedad judía. En resumen, los reclamos de los árabes contra Israel se cancelan con los reclamos judíos contra los países árabes y no debería haber derecho de retorno para ninguno de ambos. Puesto que los judíos no han pedido retornar a Irak, Yemen o Marruecos, esto significa básicamente que los palestinos deberían renunciar a su derecho de retorno a Israel. Sesenta años han transcurrido y no es razonable que no lo acepten.

Por supuesto, la teoría descansa sobre la premisa de que los judíos orientales que emigraron a Israel eran refugiados, y se pueden hacer varias objeciones a esa afirmación; pero esto lo analizaremos en otro post y no nos interesa aquí. Hoy quiero concentrarme en un hecho poco conocido acerca de los desplazamientos poblacionales de 1948, a saber que algunos refugiados árabes de Jerusalén Occidental se fueron a vivir a un lugar tan cercano como... Jerusalén Oriental. Cuando Israel ocupó y anexó la ciudad oriental luego de la Guerra de los Seis Días, dichos refugiados se convirtieron en residentes israelíes.

Entre esa gente, nos informa Haaretz, estaban Mohamed al-Kurd y su mujer Fawzieh. En 1956, la pareja recibió una vivienda del gobierno jordano y de una agencia de refugiados de la ONU en el barrio de Sheij Yarra de Jerusalén Oriental.

Cincuenta años más tarde, un grupo judío se mudó a parte de la casa, sosteniendo que un contrato de compraventa de la era otomana otorgaba la propiedad del inmueble al Comité para el Grupo Sefaradí. Los al-Kurd comenzaron una batalla legal por su casa que fue decidida en julio del 2008, cuando un tribunal de distrito de Jerusalén emitió un fallo en favor del Grupo Sefaradí, el cual transfirió la propiedad a una organización de colonos llamada "Hacienda de Shimon". Los al-Kurd recibieron orden de abandonar la propiedad, en medio de protestas de grupos de derechos humanos e, inusualmente, los Estados Unidos.

Finalmente, hoy, a las 4.45 de la mañana, unos 20 vehículos y siete minibuses de la policía sellaron gran parte del barrio y procedieron a evacuar a los al-Kurd.

Aparte de la horrorosa dimensión humanitaria de que una pareja bien entrada en la setentena sea echada de su casa por los militares en la madrugada, este incidente pone a prueba la teoría del intercambio de poblaciones.

Cierto, el Grupo Sefaradí puede haber sido el verdadero dueño de la casa. Pero su derecho ¿no se "cancela" con el de, digamos, los habitantes de Ein Hod cuya mezquita fue convertida en un café de moda para artistas judíos? Y si los habitantes de Iqrit y Birim (que son árabes israelíes expulsados por las Fuerzas de Defensa de Israel) no tienen el derecho de retornar a sus aldeas, ¿por qué debería el grupo "Hacienda de Shimon" disfrutar del derecho de "retornar" a una casa de Jerusalén Este donde ni ellos ni sus padres ni sus abuelos jamás vivieron?

¿Por qué se supone que los palestinos deben aceptar el resultado de un intercambio poblacional (o sea, la pérdida de su propiedad), pero los judíos no deben aceptar su parte de dicho resultado?

La teoría del intercambio de poblaciones fue puesta a prueba en Jerusalén. No superó el test.

lunes, 27 de octubre de 2008

Los dobles estándares de la vandalización



TUMBAS JUDÍAS PROFANADAS EN
[COMPLETAR CON CIUDAD EUROPEA]

¿Cuál sería la reacción internacional a esta noticia? En realidad, no necesitamos averiguar demasiado. Sabemos que la información ocuparía un lugar prominente en los principales medios del mundo, como este, este o este.

Esto contradice toda lógica, dado que a diario se dan violaciones mucho más severas de los derechos humanos en otras partes del mundo. Recientemente, por ejemplo, el Ejército de Resistencia del Señor de Uganda mató a tres adultos que cuidaban una escuala, y luego procedió a secuestrar a un aula de alumnos. Estos niños serán reeducados y convertidos en guerrilleros, como es la horrenda costumbre del ERS. Sin embargo no nos enteramos de esto a través de las mismas fuentes que dan grandes detalles sobre la profanación de tumbas judías.

Por supuesto, este es un análisis deshonesto. Las agencias de noticias y los diarios son negocios y, como tales, tienden a prestar mayor atención a aquellos sucesos que interesarán más a sus audiencias. Y, como dice el dicho, los judíos son noticia. Son --por ponerlo crudamente-- un pueblo mucho más "interesante" que los grupos étnicos de piel oscura de partes remotas del globo.

Pero ¿qué pasaría si los judíos fueran los que profanana tumbas? ¿Se informaría ampliamente sobre ello? En principio tendría que ser así. Los judíos son noticia, tanto cuando son víctimas como cuando son victimarios.

Pero no. No nos enteraremos por un titular del International Herald Tribune que hoy, en la ciudad cisjordana de Hebrón, un grupo de judíos vandalizaron un cementerio islámico. Como informa el Jerusalem Post:

Unos 100 colonos esperaban en el puesto de avanzada Granja Féderman a la salida de Kiriat Arba el domingo a la noche a los soldados israelíes que temen que evacuarán el sitio por segunda vez en 24 horas.

Hacia la 1 de la mañana del domingo, soldados, gendarmes fronterizos y la policía sorprendieron a las dos familias que vivían en el puesto, situado dentro de los límites municipales del asentamiento, en una cuesta que baja de uno de los caminos principales.

Rápidamente evacuaron las familias y destruyeron las dos casas; una pertene3cía a la familia del conocido activista de ultraderecha Noam Féderman, y la otra a la familia del cantor Sinaí Tor.

A la tarde, mientras los soldados y gendarmes permanecían arriba en el cerro, los activistas habían construido una estructura blanca y pequeña de una habitación en el lugar y puesto un generador.

La evacuación del domingo a la mañana disparó una inmediata protesta de los activistas, quienes cortaron los neumáticos de coches palestinos y vandalizaron un cementerio islámico en la vecina Hebrón.


Hay una foto de las tumbas vandalizadas:


¿Por qué no nos enteraremos que estos miembros de un pueblo a quien le han profanado sus tumbas por los últimos 20 siglos ahora profanan ellos mismos los cementerios de otros? ¡Sería una historia tan interesante!

La respuesta parece ser que al pueblo judío se le da un beneficio de la duda que sería la envidia de cualquier otro pueblo. Cuando adolescentes franceses profanan una tumba, se supone que algo está mal en la nación francesa. Cuando adolescentes judíos profanan una tumba, de alguna manera está prohibido pensar que tiene algo que ver con su judeidad, y se supone que son sólo unos cuantos loquitos actuando por su cuenta.

¿Lo son? La respuesta concisa es no. Aunqe el estado israelí de la boca para afuera condena sus actos, al mismo tiempo les da luz verde para ejecutarlos, del mismo modo que la Rusia zarista permitía los pogroms al tiempo que procesaba a algunos perpetradores una vez que la brutalidad había acabado. Asimismo, el Estado de Israel subsidia generosamente a los profanadores de tumbas judíos, dándoles vivienda económica y proveyéndoles servicios. De hecho fue el Estado el que los impulsó a establecerse en Cisjordania en primer lugar.

Y aun así nada de esto recibe la publicidad que merecería en la prensa mundial. ¿Alguien dijo dobles estándares?

lunes, 20 de octubre de 2008

Seguimiento de caso: disparo al pie

Cuando se les presenta evidencia de fechorías israelíes, especialmente del Ejército, siempre se puede contar con que los traficantes de hasbará dirán que:

1) esas acciones lamentables, pero aisladas, salen a la luz porque en Israel hay libertad de expresión; y
2) Israel investiga a las pocas manzanas podridas que hacen cosas malas.

Superficialmente, parecería que sí. Si se informan los crímenes, es porque a alguien se le permitió informarlos; y en efecto se inician procesos contra los soldados o colonos que se portan mal.

Empero, siendo el Medio Oriente lo que es, siempre es saludable apuntar a un nivel un poco más profundo de análisis. Y al hacerlo, surgen dos preguntas: ¿le gente realmente es libre de informar de las acciones criminales del Ejército israelí... o sufren consecuencias? Y los casos que se abren contra soldados que cometen crímenes ¿terminan en condenas?

Para tratar de contestar estas preguntas, decidí investigar un incidente del que ya hemos hablado en este blog: el disparo al pie de un palestino vendado y esposado por parte de un soldado israelí en el mes de julio. No es el único crimen del Ejército israelí que me consta, pero soy medio haragán y aproveché este caso del cual hay mucha información disponible.

¿Quién denunció el disparo? Una niña palestina, que filmó el incidente con una cámara que le había dado su escuela para filmar una fiesta estudiantil. Le entregó el video a B'Tselem, un grupo de derechos humanos israelí financiado por iglesias y organizaciones de izquierda europeas.

Bien. Lo filmó y la historia llegó a los titulares. Pero ¿fue encomiada por el Estado de Israel... o por lo menos dejada en paz?

Ehm, no. Desde el día en que filmó la acción criminal, su casa ha recibido diariamente disparos de las Fuerzas de Defensa Israelíes, las mismas que "hacen todo lo humanamente posible por no herir a civiles". Como se lee en su testimonio:

"Desde que se emitió mi video, los soldados disparan contra nuestra casa todo el tiempo." Las ventanas rotas y agrietadas en el frente del edificio confirman su historia. "Cuando dejamos las ventanas abiertas, lanzan gas lacrimógeno también".


Hay una foto de la niña en su casa:



Nótese el agujero de bala en la ventana en el centro de este detalle ampliado:



De modo que tenemos aquí que la "libertad de expresión" israelí significa que si uno desenmascara al Ejército y no tiene la fortuna de ser judío, la casa de uno recibe disparos. Exactamente como en esas seudodemocracias donde no se cierran diarios, pero los periodistas "contreras" sufren extraños accidentes.

Pero ¿qué fue del comandante que ordenó el disparo y por lo tanto enfrentó la implacable maquinaria investigativa de las Fuerzas de Defensa de Israel? Ciertamente, fue procesado. Pero ¿lo encarcelaron, o lo echaron del Ejército?

Ehm, nuevamente no.

Omri Burbag --tal el nombre de la bestia-- fue removido del comando del batallón, transferido a otro puesto y juzgado en la corte militar bajo el relativamente intrascendente cargo de "conducta impropia".

¿A qué otro puesto? Bien, pasó a comandar la rama motorizada del centro de entrenamiento para la guerra terrestre cerca de Ashkelón. Ver aquí (hebreo).

Así es: el comandante que ordenó dispararle a un prisionero está ahora entrenando a otros soldados.

La conclusión parecería ser que los palestinos no pueden desenmascarar libremente los crímenes de guerra israelíes; y que si bien se inician procesos contra los soldados criminales, estos no derivan en condenas. Lo que destruye otros dos mitos de la Hasbará.

Agradecimiento: Jews sans frontières.

martes, 14 de octubre de 2008

El día que Mahoma manejó en Iom Kipur

La celebración de este año del Iom Kipur, o Día del Perdón, la fecha más solemne del calendario judío, se vio empañada por una ola de disturbios étnicos en la localidad israelí de Acre, uno de los pocos centros poblacionales oficialmente reconocidos como "ciudades mixtas" por el país. Aproximadamente un tercio de los 45.000 habitantes de Acre son árabes; los dos tercios restantes, judíos.

Como es habitual en estos casos, la información sobre los acontecimientos es contradictoria. Tanto judíos como árabes se acusan mutuamente de llevar a cabo un pogrom. Autos y tiendas han sido destrozados y cerca de una docena de casas árabes fueron incendiadas. Ambos grupos han sufrido mucho en términos de daños a la propiedad, aunque no se registraron víctimas.

Sin embargo, lo que no se discute es el incidente que desencadenó los disturbios. De acuerdo con Haaretz:

Los disturbios, algunos de los peores que ha visto la ciudad en años, comenzaron hacia la medianoche del miércoles luego de que un residente árabe de la Ciudad Vieja de Acre entró con su coche en un barrio predominantemente judío del este de Acre, donde dijo que vivía. Adolescentes judíos en el lugar dijeron que el árabe estaba deliberadamente haciendo ruido y fumando cigarrillos. Los jóvenes atacaron al hombre y poco después un grupo de jóvenes árabes llegó al lugar, iniciando un disturbio.

Personalmente no me gusta la gente que hace ruido y fuma. Prefiero a los no fumadores silenciosos. Dicho eso, reconozco que ninguna de ambas actividades es ilegal.

El problema aquí, empero, es que tanto operar máquinas (como coches o reproductores de CD) como fumar están prohibidos durante Iom Kipur, y la población judía vio la actitud del árabe como una provocación.

¿Y saben a qué me recuerda esto? A las caricaturas danesas de Mahoma. Los musulmanes se enfurecieron ante los claramente provocativos dibujos, pero, ¿recuerdan?, tendrían que haber mantenido la racionalidad. Después de todo, ellos no tienen derecho a imponer sus creencias religiosas a los cristianos europeos.

No veo a los que presentaron ese argumento aplicándolo a la situación de Acre. Los judíos no tienen derecho a imponer su prohibición supersticiosa de ciertas actividades en fechas determinadas a la ciudadanía árabe de Israel. Pero los campeones de la racionalidad que tan rápidamente descalificaron a los musulmanes por su reacción ante las caricaturas súbitamente comprenden la ira judía hacia quienes no observan el Iom Kipur; o, al menos, omiten condenar su irracionalidad y aseverar inequívocamente que fueron los judíos, no los árabes, quienes iniciaron los disturbios después de ofenderse absurdamente.

Lo que es peor, ¡los propios líderes árabes israelíes se han disculpado por un individuo árabe que ejercía sus libertades! Una declaración de residentes árabes notables de Acre afirmó:

En Iom Kipur y en todos los Iom Kipures respetamos, por nuestra propia voluntad y sensibilidad, la santidad del día para los judíos y evitamos, casi todos nosotros, violar su carácter sacro desistiendo de organizar actos públicos y a manejar nuestros autos. (...) Lamentamos que una minoría insignificante de nosotros no tuviera ese cuidado y decidiera manejar sus autos en un barrio judío hiriendo los sentimientos de los vecinos judíos.

Esta declaración es muy reveladora del estado de dhimmitud, o estatus de minoría protegida, en que viven los árabes israelíes. Como ciudadanos de segunda, tienen que cuidarse mucho de no "herir los sentimientos" de gente que vino a Acre hace sólo 60 años, cuando ni un solo miembro de la población árabe existente había jamás en su vida avistado una kipá. Por supuesto, no hay ninguna reciprocidad, y los judíos de Acre toman libremente cerveza, prohibida por el Islam, durante el mes sagrado de Ramadán.

La respuesta al ridículo mea culpa de los notables árabes fue un llamamiento subido a Internet:

No compraremos nada más de los árabes, no respetaremos ninguna de sus festividades ni sus lugares. Árabes de Acre, vayan a buscarse un lugar en las aldeas. (...) Un judío es el hijo de un rey; un árabe es el hijo de un perro.

Vivimos en un mundo muy irracional.

martes, 7 de octubre de 2008

Moralidad e hipocresía

En un debate que estamos teniendo en el blog Desde Sefarad, uno de mis oponentes, Buena Prensa, discute mi aseveración de que el comportamiento de Israel merece una atención particular. El argumento de Buena Prensa, bastante remanido por otra parte, es que Israel es un país como cualquier otro: ni mejor ni peor, ya lo dijo Golda Meir varias décadas atrás. Entonces ¿por qué se habría de vigilar tan meticulosamente y buscarle pelos en la leche a un país imbuido de tanta normalidad?

Pero basta rascar un poco bajo la superficie para observar que no es cierto que ésa sea la forma como Israel se ve a sí mismo.

Hace un par de meses, un soldado israelí le disparó al pie a un civil palestino detenido, maniatado y vendado. Una chica palestina de 16 años filmó el incidente y entregó el video al grupo de derechos humanos israelí B'Tselem, el cual lo difundió nacional e internacionalmente. En nota republicada en el propio blog de Buena Prensa, el analista argentino-israelí Mario Wainstein comenzó por informar:

[L]a organización Betzelem, que es quien presentó la denuncia, es la que le dio a la familia la filmadora y lo hizo porque obraban en su poder múltiples denuncias pero no tenían las pruebas


Ya aquí hay un primer desvío informativo: la chica filmó con su propia cámara y por su propia iniciativa, no con una cámara de B'Tsélem y dentro de un programa de esta organización.

Más adelante, Wainstein se lamenta de los antisionistas que se regodean ante la información y aprovecharán el suceso para castigar todavía más duramente a Israel. En el párrafo crítico de su nota, apunta el sionista:

Es lógico que el disparo de un soldado judío a los pies de un palestino con balas de caucho, provocando una herida en el pulgar de su pie, tenga mayor difusión y provoque más denuncias morales que la glorificación de un sujeto, no judío, que asesinó a golpes a una niña de cuatro años. Es tan lógico como la liberación de centenares de árabes palestinos a cambio de un prisionero israelí.

No lo digo con ironía, creo que ustedes tienen razón. No se trata de un doble rasero. Ustedes, sencillamente, saben que nosotros somos superiores moralmente y por eso nos exigen lo que a otros no. Creo que es cierto y tienen razón. Somos superiores.

Tan superiores, que la denuncia de la conducta inmoral no provino de ustedes sino de nosotros, de una organización no gubernamental israelí y judía que se llama, y no por casualidad, ''Betzelem'', que quiere decir ''a imagen'', un nombre extraído de la Biblia hebrea, que dice que el hombre, todos los hombres, fue creado a imagen y semejanza de Dios.


En lugar de aceptar que Israel es un Estado como todos los demás, que en situaciones de guerra cometen actos perversos, Wainstein se esfuerza por minimizar el suceso y glorificar el comportamiento israelí. "Una bala de caucho": falso; se trata de balas de metal revestidas en caucho, que no deben dispararse a menos de 10 metros (el disparo al palestino fue a un metro de distancia). "La denuncia de la conducta inmoral no provino de ustedes sino de nosotros": falso; la denuncia provino de la niña palestina, y si la formuló ante B'Tselem fue porque sabía que si la denunciaba al Ejército o a la policía ambos organismos hubieran encubierto el incidente.

Por otro lado, obsérvese cómo Wainstein se apropia del trabajo de B'Tselem, haciendo aparecer como representativos del carácter nacional israelí a un grupo marginal de ciudadanos, despreciados por la mayoría de la población y sin absolutamente ningún poder político, que de manera quijotesca (pero no heroica; heroica fue la niña que filmó, y en otro post veremos por qué) se dedica a mostrar lo que a Israel le gustaría barrer bajo la alfombra.

En resumen, Israel no es el país más moral del mundo, y por lo tanto no hay por qué informar tanto sobre nuestros crímenes de guerra. Por otro lado, Israel es el país más moral del mundo, y eso compensa que les peguemos tiros en el pie a detenidos vendados y esposados.

¡Hipócritas!

domingo, 28 de septiembre de 2008

La analogía irlandesa

Hoy leo en Haaretz un artículo de Aluf Benn que plantea una analogía entre Palestina e Irlanda. Se trata de uno de esos artículos que empiezan en tono neutro, considerando con aparente imparcialidad los argumentos de palestinos e israelíes, pero después imperceptiblemente se van deslizando hacia demostrar la irrazonabilidad de los palestinos, para terminar concluyendo que, aunque tanto israelíes como palestinos tienen culpas en el asunto, la culpa la tienen los palestinos.

El artículo plantea que en 1921 Gran Bretaña ofreció a Irlanda más o menos lo que Ólmert le ofrece a Abbas hoy. Irlanda del Sur vendría a ser la parte de Cisjordania que pasaría a los palestinos. Irlanda del Norte vendría a ser los bloques de asentamientos judíos: lo que la potencia ocupante se quedó para sí. Si solamente los palestinos renunciaran a su posición maximalista y aceptaran ceder esos asentamientos, en el resto podrían construir un país tan próspero como Irlanda.

Es curioso que a Benn esto le parezca una buena solución, teniendo en cuenta lo que ocurrió en los asentamientos, es decir en el Úlster, en los últimos 40 años. En la sección de comentarios, un irlandés bajo el seudónimo de Kevin Kavanagh le respondió y lo transcribo textualmente, pues me ahorra redactar una argumentación:

La comparación con Irlanda es engañosa. Los "bloques de asentamientos" a que se refiere estaban confinados a una parte de la isla y no interferían con la contigüidad geográfica y la viabilidad del estado. La capital de la República de Irlanda, Dublín, fue entregada en su totalidad a los irlandeses, a diferencia de Jerusalén. A los irlandeses se les ofrecía la perspectiva de una nación estado sustancial y viable. A los palestinos se les ofrece (...) reservas tipo Bantustán completamente aisladas del mundo exterior. Si esto se les hubiera ofrecido a los irlandeses, en Inglaterra se seguirían poniendo bombas hasta el día de hoy.

Agrego yo que cuando los irlandeses arrojaban bombas en pubs ingleses, Inglaterra no destruía Irlanda en represalia. Ni siquiera demolía las casas de los padres de los terroristas.

Hacia el final, el artículo hace un esfuerzo por volver a la ecuanimidad:

Para que haya un avance decisivo [en las negociaciones], tenemos que entender las diferencias básicas entre ambas partes, y tratar de cerrar la brecha entre Marte y Venus.

Pese a las buenas intenciones expresadas en esta analogía cosmológica, el hecho es que el articulista termina diciendo cuáles son los errores de los palestinos, pero no se le ocurre un solo ejemplo de cosas que los israelíes puedan estar haciendo mal. Con esa predisposición es difícil que se llegue a cerrar ninguna brecha.

lunes, 22 de septiembre de 2008

MEMRI en apuros

Aquellos que, en nuestro extremo antisemitismo, leemos diariamente AntiWar y Counterpunch estamos acostumbrados a sus periódicas "semanas de compromiso", en que se pide a los lectores que contribuyan dinero para evitar que ambos sitios tengan que cerrar y los neocóns queden finalmente libres para apoderarse del mundo. Pero ¿adivinen quién, en la vereda de enfrente, también está solicitando la caridad de sus lectores? Así es: MEMRI. Cuando me enteré, me dije "Ey, ¿por qué no donar? Yo doy todo mi apoyo a la libre expresión, y ofrecer traducciones de alta calidad de ítems cuidadosamente seleccionados de la prensa de los países islámicos para hacerlos quedar como bárbaros es, después de todo, libre expresión."

Y parece que necesitan en serio el dinero. El Instituto de Investigación sobre Medios Periodísticos en Medio Oriente ha, en efecto, lanzado un llamado urgente en los siguientes términos:

Como lector de MEMRI, usted está familiarizado con nuestros continuos esfuerzos en la última década para "Cerrar la brecha lingüística entre el Medio Oriente y Occidente". Esta tarea ya no es posible.

En este punto crítico, le pedimos que ayude a que MEMRI continúe sus operaciones [Donar electrónicamente en (URL para donaciones)]

  • En la última década, MEMRI ha acumulado los mayores archivos abiertos de traducciones y análisis de fuentes primarias en árabe, farsí, turco y urdú. Estos archivos incluyen decenas de miles de páginas de reportes y más de 15.000 minutos de programas de televisión traducidos de los canales árabes e iraníes.
  • MEMRI divulga, en promedio, más de 10 informes importantes por semana, y actualiza sus nueve sitos web y blogs con nueva información diariamente.
  • MEMRI ES LA ÚNICA ORGANIZACIÓN EN EL MUNDO QUE OFRECE ESTE SERVICIO.

El instituto prosigue detallando la importancia de sus altruístas esfuerzos:

QUIÉN SE BENEFICIA DEL TRABAJO DE MEMRI

  • Las Fuerzas Armadas de Estados Unidos: ejército, armada, marines y fuerza aérea.
  • Departamentos y organismos federales como la Casa Blanca, el Departamento de Defensa, el de Estado, el de Seguridad Interior, el de Justicia, el FBI, el del Tesoro, el de Comercio, el de Transporte y otros.
  • Autoridades estaduales y locales en los 50 estados, en asuntos de seguridad interior.
  • Más de 500 instituciones académicas del mundo. Esto incluye a cada estado de los EEUU, así como a 172 países en todo el mundo.
  • Y el público en general.

Aun cuando la comunidad de apoyo a Israel puede considerarse técnicamente como parte del "público en general", es insólito que no reciban ninguna mención específica. Es imposible imaginarse usuarios más ávidos de MEMRI que los blóguers sionistas y otros diseminadores de hasbará, pero por algún motivo no se les atribuye el estatus de beneficiarios a que tienen derecho.

También es sorprendente que todos los organismos gubernamentales que se supone que se benefician de MEMRI sean estadounidenses. Los organismos israelíes están completamente ausentes de la lista. Esto es extraño, dado que los israelíes parecen integrar una gran parte de la audiencia de MEMRI. De hecho, en su página de idiomas, donde los que no hablan inglés son redireccionados al sitio de MEMRI traducido a sus idiomas, se ofrecen breves descripciones de lo que es MEMRI en ruso, chino, japonés, italiano, francés, alemán y castellano... pero no en hebreo (esto es, se supone que los lectores de hebreo están familiarizados con MEMRI, a diferencia de los otros). Asimismo, la versión en hebreo tiene un dominio israelí (http://www.memri.org.il/), mientras que ninguna de las otras traducciones tiene un dominio nacional.

Ello aparte, antes de donar decidí verificar algunas de las razones de MEMRI según las cuales yo debería soltarles mi dinero. MEMRI afirma "Cerrar la brecha lingüística entre el Medio Oriente y Occidente". Hasta donde yo sé, Israel es un país del Medio Oriente, y allí se habla hebreo, pero por alguna razón MEMRI no brinda traducciones del hebreo. Por ejemplo, cuando Israel secuestró a Omar Barghouti, el diario israelí Haarez informó:

במצור הראשוני על הבית השתתפו חיילי גדוד מחטיבת שריון ומחלקת חיילים מגדוד החי"ר דוכיפת
חיילי דוכיפת נדחסו לאמבולנס ממוגן כדי להגיע במהירות האפשרית לבית שבו הסתתר ברגותי ולסגור אותו מכל עבריו
על המבצע פיקד מג"ד השריון

Lo que significa:

El asedio inicial de la casa implicó a soldados de un batallón de una brigada motorizada y soldados del batallón Dujifat. Los soldados del Dujifat fueron embutidos en una ambulancia protegida para llegar lo más rápido posible a la casa donde se escondía Barghouti y sellarla. El jefe del batallón motorizado comandó la operación.

Puesto que este párrafo no apareció en la versión en inglés online de Haaretz, su traducción habría sido muy importante para los lingüísticamente deficientes occidentales, puesto que nos habríamos enterado de que los israelíes hacen exactamente lo que les achacan a los palestinos, esto es usar ambulancias con fines militares.

Pero por alguna razón MEMRI no consideró necesario cerrar esta particular brecha lingüística.

Otra razón para ayudar a MEMRI puede hallarse en su declaración de objetivos, de acuerdo con la cual el Instituto fue fundado

en febrero de 1998 para informar el debate sobre la política de Estados Unidos en Oriente Medio[;] MEMRI es una organización independiente, no partidista y sin fin de lucro[.]

Es bueno ver a la gente informar debates, pero ¿es esa la meta real de MEMRI? Bien... no del todo. Cuando fue fundada, la declaración de MEMRI lucía algo diferente:

En su investigación, el instituto enfatiza la permanente relevancia del sionismo para el pueblo judío y para el estado de Israel.

Esta frase crucial ahora falta. (Entre paréntesis, ¿por qué dirían que les interesan otras cosas cuando lo que quieren decir es Israel? ¿Deshonestidad intelectual? ¿Autoodio? Yo voy a llamarlo por su verdadero nombre: antisemitismo.)

De modo que después de averiguar si realmente cerraban brechas lingüísticas, y ver que lo hacían sólo selectivamente; y después de verificar si eran sinceros en sus objetivos, y ver que no, decidí no donar a MEMRI. Yo doy todo mi apoyo a la libre expresión, no a los mentirosos.

***

Gracias a prácticamente todo el mundo virtual, pero particularmente a:

Lawrence of Cyberia, por informar sobre el artículo de Haaretz y proporcionar la traducción;

Arab Media Watch, por desenterrar la declaración de objetivos original de MEMRI;

Wayback Machine, por preservar antiguas páginas web con los esqueletos que alguna gente quisiera esconder en armarios;

y, agárrense,

Little Green Footballs por darme a conocer el esfuerzo de MEMRI por beneficiarse económicamente de los aterrorizados judíos estadounidenses.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Quién se fue de qué

"Barak les ofreció a los palestinos el 97% de Cisjordania, y Arafat se fue de las negociaciones". ¿Cuántas veces hemos leído esto? Para mayor efecto dramático, a menudo se agrega "... sin siquiera molestarse en hacer una contrapropuesta". La fórmula se repite infatigablemente con variantes menores. A veces es el 93%, otras el 94, 95 o 98% (curiosamente, nunca se habla del 96%), pero la idea básica es que se hizo una oferta generosa y los palestinos aprovecharon una vez más la oportunidad de desperdiciar una oportunidad.

¿Fue así? Primero veamos la afirmación de que no hicieron ninguna propuesta. Esto parece no ser cierto. En una entrevista, el negociador israelí Shlomo Ben Ami dijo esto:

[E]n Camp David alcancé a ver una especie de mapa palestino. Era un mapa que reflejaba una concesión de menos del 2% de su parte a cambio de un canje territorial en una proporción de 1 a 1. Pero los territorios que querían no eran en las dunas de Jalutza; los querían junto a Cisjordania. Recuerdo que de acuerdo con su mapa, Kojav Iair, por ejemplo, iba a estar incluido en el territorio del Estado palestino; exigían la soberanía sobre Kojav Iair.

Por más que intente enterrar la palabra "mapa" en lo más profundo de su declaración, lo cierto es que este hombre vio uno, y suficientemente detallado para notar cuáles poblaciones iban a estar en el Estado palestino y cuáles no. Lo que pasó fue que no le gustó la propuesta.

Por supuesto, es posible sostener que una negociación es una negociación, y siempre hay que hacer concesiones. Pero esta negociación particular era de tierra por paz: esto puede interpretarse como toda la tierra por toda la paz, no parte de la tierra por toda la paz. Que los israelíes les digan a los palestinos "les vamos a dar la mayor parte de su tierra pero vamos a quedarnos con este o aquel territorio que era suyo" es como si los palestinos les dijeran a los israelíes "vamos a suspender los atentados suicidas, pero de vez en cuando vamos a tirar un cohete o dos sobre Sderot". Renunciar al 2% del territorio propio a cambio de un compromiso total de paz me parece a mí una concesión más que suficiente.

Pero aun si se disiente con eso ¿es cierto que Barak les ofreció a los palestinos más del 90% de Cisjordania?

Los mapas parecerían sugerir que no. Esto es lo ofrecido en Camp David (CLICK EN LA FIGURA PARA AGRANDAR):



Lo verde es palestino, lo rosa es israelí, lo rosa rayado es una zona de seguridad controlada por Israel. ¿A ustedes les parece que lo verde es el 93-98%? A mí tampoco. Si fuera matemático podría hacer cálculos y determinar exactamente qué porción del mapa corresponde al Estado palestino.

Pero sin entrar en ese detalle, cualquiera que vea este mapa inmediatamente se da cuenta de que es una visión inaceptable de un Estado palestino. No es contiguo, para empezar: un ancho corredor de asentamientos israelíes, que va de oeste a este, divide la parte norte de la sección sur. Además hay dos cuñas de asentamientos que penetran profundamente en territorio palestino alcanzando los asentamientos de Shilo y Ofra, el último de los cuales fue construido sobre propiedad privada palestina según la admisión del propio Israel. De modo que en la práctica, la sección norte estaría dividida en tres pedazos con contigüidad sólo parcial.

¿A cuánto asciende la apropiación de tierra con este plan? Aunque Israel nunca dio cifras oficiales, después de que las negociaciones fracasaron Ehud Barak escribió un artículo en el New York Times en que delineó qué se necesitaba para la paz. Dijo Ehud:

Lo que Israel debe hacer ahora es tomar medidas para asegurar la viabilidad a largo plazo de la mayoría judía. Esto requiere una estrategia de desconexión de los palestinos --aun unilateral si es necesario-- y un proceso gradual de establecimiento de fronteras seguras, demarcadas para abarcar más del 80% de los colonos judíos en diversos bloques de asentamientos sobre un 15% de Judea y Samaria, y asegurarse una ancha zona de seguridad en el Valle del Jordán.

Ahora; anexar bloques de asentamientos con un 80% de los 180.000 colonos judíos en Cisjordania fue la política oficial israelí todo el tiempo durante Camp David. Este artículo aclara, por fin, el monto de tierra implicado: 15% de Judea y Samaria, no 3 a 7%. Añádase la "ancha zona de seguridad", y como mínimo 20% de Cisjordania quedaría bajo control israelí.

No sorprende que los palestinos se retiraran. El abismo entre su oferta de una concesión de tierra del 2% y la exigencia israelí de un 20% era demasiado profundo para resolverlo en aquella negociación.

Sin embargo, las negociaciones continuaron, y en diciembre de 2000-enero de 2001 Barak hizo una segunda oferta en Taba. Este es el mapa (CLICK EN LA FIGURA PARA AGRANDAR):



Esto parece una propuesta de 93-97%. Los bloques de asentamientos son limitados. Hay contigüidad territorial. La zona de seguridad en el Valle del Jordán desapareció. ¿Por qué, entonces, se retiró Arafat de la negociación de Taba?

La respuesta es que no se fue. Fueron los israelíes los que suspendieron las negociaciones. El 8 de febrero de 2001, el asesor de medios de Barak declaró que:

El primer ministro y ministro de defensa Ehud Barak aclaró esta mañana que las ideas presentadas durante las recientes negociaciones llevadas a cabo con el presidente de la Autoridad Palestina, incluyendo las presentadas en la cumbre de Camp David y por el presidente Clinton hacia el fin de su período presidencial, no son vinculantes para el nuevo gobierno a formarse en israel.

Por tanto, hubo una oferta rechazada por los palestinos, pero no fue del 93-97% de Cisjordania; y hubo una oferta del 93-97%, pero no fue rechazada por los palestinos. Esto puede resumirse en la siguiente tabla:

Lugar de negociaciónQué se ofrecióQuién se fue
Camp David80-85%los palestinos
Taba93-97%Israel


Al mezclar libremente los hechos que ocurrieron en Taba (la oferta del 93-97% de Barak) con los que acontecieron en Camp David (la retirada de Arafat de las negociaciones), los sionistas consiguen decir todavía otra verdad a medias que en los hechos es una mentira completa.

sábado, 20 de septiembre de 2008

De la ambigüedad del castellano

Cuando uno se ha familiarizado suficientemente con la lengua inglesa (y, supongo, con cualquiera otra, pero la inglesa es la que conozco mejor), empieza a notar que el castellano no practica importantes distinciones que el inglés sí. Por ejemplo, la palabra castellana sueño puede significar "acto de dormir" (inglés: sleep) o "visión que se tiene cuando se duerme" (inglés: dream). Similarmente, la palabra esperar vale para "aguardar" (inglés: to wait) y para "confiar, tener la esperanza de" (inglés: to hope). El hablante de castellano quizá ni entienda la necesidad de diferentes palabras para cubrir esos distintos significados, pero para un anglohablante la ausencia de estas distinciones es sorprendente.

En este post, quisiera hablar de todavía otra palabra castellana que tiene significados distintos y no necesariamente relacionados: antisemita.

Antes de continuar debo decir que yo no discuto que sea antisemita bajo la actual definición de la palabra. De todos los pueblos del mundo, les niego a los judíos, y sólo a los judíos, el derecho a la autodeterminación en su tierra ancestral. Con ese objetivo, me la paso demonizando (nuevamente: bajo la actual definición de esta palabra) exclusivamente a Israel, y jamás escribí una palabra sobre las tribulaciones de los tibetanos en China.

Por supuesto, yo podría argüir (la gente perversa siempre arguye algo) que le negaría a cualquier otro pueblo la autodeterminación en condiciones similares. Me opondría, por ejemplo, a que los gitanos retornaran al lugar en el norte de India de donde se supone que vienen y crearan un país después de desplazar a 700.000 sijs (o lo que sea). Para dar un caso real, no hipotético, me opuse al derecho a la autodeterminación de los afrikáners en Sudáfrica, después de que se apoderaran de las mejores tierras y recluyeran a los negros en los bantustanes de Venda, Ciskei, Transkei y Bophuthatswana. Pero todo esto es irrelevante. La Sudáfrica del Apártheid no existe más, ningún miembro de la nobleza británica les ha prometido a los gitanos un hogar nacional y los ingleses ya no controlan India de todas maneras. De modo que en la práctica mi único problema es con la autodeterminación de los judíos (tal como se la ejerce actualmente) y soy un antisemita bajo la definición de diversos organismos internacionales. No hay discusión posible.

Sin embargo, la palabra antisemita tenía un anterior significado todavía en uso. Mucha gente, especialmente las generaciones jóvenes, se sorprenderán al enterarse del mismo, pero realmente sigue vigente. Un antisemita solía ser alguien que odiaba a los judíos como un todo. Esa gente se oponía a tener un vecino judío, o a que sus hijos se casaran con personas judías. Evitaban trabajar con judíos, nunca les prestaban dinero (aunque sí les pedían prestado) y apoyaban distintas formas de discriminación económica y social contra los judíos. Bajo condiciones apropiadas (guerras, invasiones, crisis, etc.), quemaban sinagogas, saqueaban propiedad judía y aun mataban a judíos, o ayudaban a quienes llevaban a cabo las matanzas.

Estos paleoantisemitas (neologicemos un poco) de ninguna manera han dejado de existir. Curiosamente, muchos no se oponen a la autodeterminación judía en Israel. De hecho, conozco a unos cuantos antisemitas argentinos que estarían muy felices de ver a los judíos emigrar a Israel después de que su ciudadanía fuera revocada y sus propiedades confiscadas.

Bien; y ésta es mi propuesta: el castellano necesita palabras distintas para describir a estos dos diferentes grupos de gente. Podría ser antisemita y contrasemita, por ejemplo. O antisemita y antihebreo. O... eh... antisemita y antisionista. Con respecto a esta última posibilidad, aclaro que no me opongo a que se use la palabra antisemita para describirme a mí, y antisionista para describir a alguien que le pega a un judío sólo porque es judío. (Esto es, no deseo privar a nadie del placer de llamarme antisemita; no quisiera negarle al pueblo judío también ese derecho.)

Pero una cosa es segura: no se puede usar la misma palabra para describirnos a nosotros, los que queremos negarles a los judíos, y sólo a los judíos, el derecho a la autodeterminación, y a ellos, los que solamente quieren quemar sinagogas, apuñalar a judíos y expulsarlos de sus países. Simplemente no es justo hacia ellos.

domingo, 14 de septiembre de 2008

Dos aniversarios

I.

Hace 26 años, el 5 de septiembre de 1972, el grupo terrorista palestino Septiembre Negro secuestró a 11 deportistas israelíes que participaban en las Olimpíadas de Múnich. Sus reclamos incluían la liberación de 234 personas, mayormente palestinas, encerradas en prisiones israelíes. El gobierno de Golda Meir se negó terminantemente a ninguna negociación. No existió ninguna oferta de ayuda israelí al gobierno alemán, que no tenía experiencia en manejo de crisis con rehenes. Después de un intento de rescate marcado por una absoluta inepcia de parte de los alemanes, los terroristas mataron a todos los atletas israelíes.

Es muy conocido que Israel no dejó ese horrendo crimen impune. Uno a uno fue asesinando a los responsables de la atroz masacre, en una operación conocida como Ira de Dios llevada a cabo por el servicio secreto israelí, el Mossad. El Estado israelí no permite que ningún judío muera gratuitamente (si muere un árabe israelí no hay problema), porque Israel fue creada para que nunca más haya un Holocausto.

Pero...

Durante su cacería de los terroristas, el Mossad cometió un error.

El 21 de julio de 1973, en la localidad noruega de Lillehammer, los israelíes acribillaron ferozmente a balazos a Ahmed Bouchiki, un camarero marroquí y hermano del fundador de los Gipsy Kings Chico Bouchiki, que esperaba el autobús de vuelta a su casa junto a su esposa embarazada. El Mossad lo confundió con Alí Ahmed Salameh, uno de los terroristas de Múnich (más tarde liquidado en Beirut con un coche bomba). Cinco de los asesinos fueron capturados por Noruega y soltados luego de... 22 meses de prisión. ¡Qué cruel que es el antisemita mundo con los judíos! El líder de los asesinos del Mossad, Michel Harari, huyó a Israel, y el país se negó a extraditarlo a Noruega, siguiendo una larga tradición de otorgamiento de impunidad por parte de Israel a criminales hebreos, beneficio que alcanzó también al genocida judío Solomon Morel, el cual asesinó a 1.500 alemanes en un campo de concentración.

El crimen de Bouchiki fue igual de grave que el de los atletas israelíes. Fue el crimen cometido por un país al cual no le importan los inocentes (los no judíos, esto es), los cuales pueden ser perfectamente daño colateral en aras de un objetivo superior: vengar muertes judías.

En estos días en que se recordaron hasta el hartazgo las muertes de los atletas israelíes, ¿alguno de ustedes oyó hablar de Bouchiki? Ni lo harán. En la película Munich, de Steven Spielberg, se ficcionaliza la cacería de los terroristas palestinos, pero no se dice una palabra de Lillehammer. Pura casualidad, dado que la liberal Hollywood es un auténtico bastión del antiisraelismo, y los sionistas no tienen absolutamente ninguna influencia sobre lo que ocurre en los estudios...


II.

Hace 7 años, el 11 de septiembre de 2001, 19 terroristas árabes tomaron control de 4 aeronaves comerciales en Estados Unidos. Consiguieron estrellar dos contra el World Trade Center, derribando ambas torres; una contra el Pentágono; y la restante se precipitó a tierra en el estado de Pennsylvania.

Lo más suave que se puede decir de aquel incidente es que fue muy raro. ¿19 árabes venciendo a la potencia más importante del mundo? Imposible, ¡si Hollywood nos enseñó que son brutos, primitivos e ignorantes! Por eso, mucha gente llegó a pensar que los americanos se dejaron cometer el atentado (no los que trabajaban en el WTC, esto es, sino su gobierno). No por ninguna teoría conspirativa, sino porque esos analistas no podían concebir que gente de cejas gruesas y nariz ganchuda e increíblemente boba fuera capaz de un sofisticado ataque. A menos que Hollywood mienta en su descripción de los árabes, pero sabemos que Hollywood no miente.

Otros pensaron que Israel misma había propiciado los ataques. Señalaban a los cinco israelíes que fueron vistos filmando el ataque y celebrando, algunos de los cuales fueron sospechados de ser espías. Uno de ellos, Sivan Kurzberg, fue fotografiado por sus compañeros sonriendo con las torres en llamas al fondo y sosteniendo un encendedor prendido en la mano, igual que se hace en los conciertos de música popular cuando se quiere saludar un espectáculo del que se disfruta mucho.

Todo ello condujo a algunos a pensar, antisemitamente, que los israelíes se alegraron con el ataque.

Lo cual, desgraciadamente, fue confirmado por el antiguo primer ministro (y firme candidato para las próximas elecciones) Biñamín Netañau (en transcripciones anglosajonas, Benjamin Netanyahu). El 12 de septiembre de 2001, informaba el New York Times en la página A22:

Preguntado anoche qué significaba el atentado para las relaciones entre Estados Unidos e Israel, Benjamin Netanyahu, ex primer ministro, replicó: "Es muy bueno".

Netañau se dio cuenta inmediatamente de la enormidad que había dicho, y corrigió inmeditamente su acto fallido:

Luego se autoenmendó: "Bueno, no es muy bueno, pero generará inmediata solidaridad". Predijo que el ataque "reforzaría el vínculo entre nuestros dos pueblos, porque nosotros hemos experimentado el terror durante muchas décadas, pero los Estados Unidos acaban de experimentar una hemorragia masiva por el terror".

En vista de la inmensa circulación que se dio al video del grupo de palestinos que celebraban el 11-S, uno pensaría que la foto del judío israelí Sivan Kurzberg sonriendo con un encendedor prendido y las Torres Gemelas ardiendo en el fondo también debería haber recibido difusión universal, lo mismo que las exultantes palabras de Netañau.

Pero no; alegrarse por un ataque terrorista no es lo mismo si uno es un palestino de cejas gruesas y nariz ganchuda que si uno forma parte de la siempre creciente masa de sobrevivientes del Holocausto.

domingo, 7 de septiembre de 2008

De Pallywood al Hollycausto



La foto de arriba estuvo involucrada en un escándalo durante la guerra que Israel desató sobre el Líbano en 2006, matando a 1.191 civiles para vengar un incidente fronterizo en que murieron exactamente 0 civiles. A la foto se la editó digitalmente, agregándosele humo para incrementar el efecto dramático de los bombardeos israelíes en Beirut. Como se ve, la imagen parecería transmitir que, como resultado de las bombas israelíes, varios edificios de la capital libanesa entraron en combustión.

Y efectivamente entraron en combustión, dado que la foto es la original, no la trucada (ver la comparación entre ambas aquí; a mí personalmente hasta me parece más impactante la imagen sin trucar). Esto es, la foto original, por sí sola, ya transmitía un nivel de destrucción elevado, y la imagen adulterada no agrega, de hecho, demasiado dramatismo a la acción, lo cual puede ser índice de la incompetencia del periodista gráfico que practicó la edición, pero también puede ser índice de la destrucción perpetrada por los israelíes (que era de tal magnitud que era difícil de "mejorar").

Ello no obstante, esta foto ha sido un gran caballito de batalla para los sionistas, los cuales tratan de establecer que si esta foto fue adulterada (aun cuando el "valor agregado" de los retoques sea irrelevante) ya hay que sospechar de todo el material gráfico que provenga del Medio Oriente (siempre y cuando inculpe a Israel).

De hecho forma parte de una estrategia de "denuncia" contra lo que ellos llaman Pallywood, palabra tomada de un video elaborado por Richard Landes (pueden verlo aquí), en el cual se muestran distintos fraudes en que incurrieron periodistas y otras fuentes palestinas, manipulando material gráfico, escenificando acciones de guerra que no ocurrieron, simulando muertes o lesiones, etc.

Lo primero que llama la atención al ver Pallywood es lo inocuo de esas dramatizaciones. Se ven escenas caóticas, con gente que finge ser alcanzada por balazos, personas que son arrastradas fuera de la escena como si estuvieran gravemente heridas, etc.; pero nada que no forme parte de lo normal en un estado de guerra. La distorsión está en que se muestran acciones que no ocurrieron, no en que se vean comportamientos israelíes particularmente atroces. Ninguna descalificación de la conducta bélica israelí podría basarse en las escenas de Pallywood. Esto contrasta fuertemente con las escenas CERTIFICADAS de atrocidades israelíes, como dispararle a un prisionero atado y vendado (video), usar un niño de 13 años como escudo humano (foto), dar puñetazos salvajemente a un estudiante en un puesto de control (video), tirar abajo la puerta de una casa hiriendo a una mujer y dejar que esa mujer muera mientras los soldados destrozan las habitaciones de la vivienda (video, con explicaciones en inglés), o, en el caso de los colonos, golpear bestialmente con palos a unos ancianos, usando máscaras que recuerdan perturbadoramente al Ku Klux Klan (historia y video).

Dicho eso, indudablemente está mal que se truquen fotos y videos, y estamos de acuerdo con la Hasbará en que ese comportamiento periodístico es inaceptable.

Pero con lo que no estamos de acuerdo es con la conclusión a que llegan: que si los palestinos mintieron en las escenas de Pallywood, entonces también mintieron en todos los demás videos que demuestran la culpabilidad israelí. Sacar conclusiones generales a partir de una cuidadosa selección de datos es un conocido truco retórico que no confiere absolutamente ninguna validez a dichas conclusiones.

Lamentablemente, los sionistas no son los únicos en usar ese truco. Están en la deshonrosa compañía de los negadores del Holocausto, quienes han señalado inconsistencias y mentiras en los relatos relativos a ese genocidio, y por lo tanto "concluyen" que no hubo ningún Holocausto.

Por ejemplo, el Centro Simon Wiesenthal, uno de los baluartes de la preservación de la memoria del holocausto, fue precursor en eso de agregar humo a las fotos.

Para analizar la evolución de ese reprobable comportamiento, podemos recurrir a Wayback Machine, un archivo donde se recogen todas las páginas de Internet y se preservan para su ulterior uso por investigadores, aun cuando la página sea dada de baja. Veamos lo que ocurrió con una página del Centro Simon Wiesenthal cuyo historial está aquí. Como se ve, la página fue instalada por primera vez en 1999, y fue dada de baja en 2006.

Si accedemos a la versión del 18 Nov 1999, vemos esta imagen:



Con el dramático pie de foto:

Mientras estos prisioneros eran procesados para usarlos como mano de obra esclava, muchos de sus amigos y familiares eran gaseados e incinerados en los hornos del crematorio. Se puede ver el humo en segundo plano.

Realmente encoge el corazón ese humo. Lástima que, a diferencia del de Beirut, no sólo estaba exagerado sino que no existió.

El fraude fue advertido por los negadores del Holocausto, que en esta página denunciaron al Centro Wiesenthal con gran mordacidad.

Al ser desenmascarado, el Wiesenthal sustituyó la foto por la verdadera, como se puede ver en la versión del 4 Dic 2000:



Con el pie de foto:

Mientras estos prisioneros eran procesados para usarlos como mano de obra esclava, muchos de sus amigos y familiares eran gaseados e incinerados en los hornos del crematorio.

Ninguna referencia al anterior humo.

A diferencia de Reuters, que pidió perdón por su error, JAMÁS el Centro Wiesenthal reconoció haber trucado las fotos, en lo que muy bien podríamos calificar del Hollycausto: técnicas de edición fotográfica destinadas a volver más espectacular el Holocausto. Por supuesto, la prensa mundial tampoco otorgó la mínima trascendencia a este fraude, demostrando sus dobles estándares, dado que el trucaje de las fotos de Beirut recibió una cobertura inmensa y universal (¡y eso que los sionistas no ejercen absolutamente ningún control de los medios!).

Pero se dirá que esta foto es evidencia anecdótica. Sin embargo, hay más.

Todos ustedes sabrán que los Nazis elaboraron jabón con los judíos. Por ejemplo, leemos en una emotiva historia sobre dos viejitos sobrevivientes del Holocausto:

Freda también estuvo en Auschwitz, y vio a David a través de una verja de alambre. Las mojeres tenían más comida que los hombres y Freda pasaba de contrabando sopa y pan bajo una verja de alambre para alimentar a su hambreado esposo.

"Eso duró sólo unos pocos días", dijo Freda. "Después David desapareció. Yo no sabía nada de él ni él de mí."

David fue enviado a otro campo de trabajo donde fue forzado a hacer jabón con cadáveres judíos.

Pues bien: don David mintió (aunque, probablemente, no a sabiendas). Jamás hicieron los nazis jabón con los judíos. En 1991 el historiador israelí Iehuda Báuer concluyó fehacientemente que se trataba de un mito sin asidero. En sus elocuentes palabras:

Hay que luchar contra las percepciones erróneas del Holocausto, aun si grandes números de sobrevivientes las aceptan como ciertas. No es que los nazis no fueran capaces de esta atrocidad [elaborar jabón con los judíos] --ciertamente lo eran-- pero, en los hechos, no la cometieron.

Los negacionistas del Holocausto se agarran de esto para afirmar que, si la anécdota más repetida sobre ese genocidio es falsa, entonces toda la historia relativa al mismo es inválida.

Los sionistas calcan esa técnica, y afirman que si las acciones registradas en Pallywood son falsas, entonces no existe ninguna opresión de los palestinos, ni existe apártheid en Palestina.

Nunca más válido que aquí aquello de que los extremos se tocan.

sábado, 6 de septiembre de 2008

"Los árabes viven mejor en Israel"

Leemos aquí:

En cuanto a los árabes israelíes, si viajas de los países árabes a Israel te sorprenderás de cuánto mejor viven los árabes israelíes que sus vecinos árabes.

O aquí:

También me gustaría añadir que los árabes israelíes viven mejores vidas que cualquier otro árabe en el Medio Oriente.

O aquí:

Tampoco es un secreto para nadie que los árabes-israelíes viven mejor en el estado judío que en cualquier país hermano[.]

O en este sitio que reproduce palabras del historiador israelí Benny Morris:

Los árabes israelíes disfrutan de mucha más libertad, mejores servicios sociales, etc., que en todos los estados árabes que los rodean [a Israel].

Como se ve, el concepto de que "los árabes viven mejor en Israel" es ampliamente popular no sólo en la blogósfera sionista, en que podemos suponer que las emociones pueden obnubilar el sano juicio, sino también entre estudiosos serios como Morris.

Pero ¿es cierto? "Vivir mejor" es un concepto difícil de definir. En Occidente tendemos a asociarlo con una mayor disponibilidad de bienes materiales, aunque somos conscientes de que el dinero por sí solo no implica una mayor calidad de vida. El ejemplo de las personas multimillonarias que viven esclavas de la droga es elocuente en ese sentido.

Morris menciona la "libertad" de que disfrutan los árabes israelíes. Sin embargo libertad no es solamente poder votar y publicar artículos en diarios. Los árabes son víctimas de discriminaciones que disminuyen su libertad. Por ejemplo, en los aeropuertos el equipaje de los israelíes árabes es marcado diferentemente del de los judíos: antes se apelaba a etiquetas de colores (rojo para los árabes, azul para los judíos); ahora se usan números (1 para los judíos; 2 y 5 para los árabes). Esas marcas sirven para que el equipaje de los ciudadanos árabes (repetimos: ciudadanos árabes ISRAELÍES) sea examinado mucho más exhaustivamente, lo que en la práctica significa detener al viajero árabe por un considerable tiempo, privándolo así temporariamente de su libertad simplemente por el prejuicio racista estatal de que todos los árabes son terroristas.

En otro ejemplo, si bien no existe en Israel ningún impedimento legal para que los árabes vivan donde quieran, en la práctica se les ponen obstáculos intolerables. Por ejemplo, Adel Kaadan, un enfermero árabe, intentó mudarse por primera vez al pueblo judío de Katzir en 1995; la población local se opuso. Recién en 2007 pudo comenzar a edificar su casa, luego de una lucha de más de una década en que debió apelar a la Corte Suprema. Perdió ni más ni menos que 12 años de su vida en batallas legales... ¿debe un árabe de Egipto esperar tanto para mudarse de un pueblo a otro? Y los ejemplos se comienzan a multiplicar. Así, en 2006 el kibutz Hasolelim se opuso a aceptar a una familia árabe que quería incorporarse a la comunidad; el caso está pendiente de resolución.

De modo que yo no puedo asegurar que los árabes de Israel vivan "mejor que los ciudadanos de cualquier país árabe".

En cambio, sí puedo afirmar algo para lo cual no necesito de interpretaciones subjetivas: no viven más tiempo.

En efecto, en el pasado los árabes israelíes tenían una expectativa de vida abismalmente superior --por ejemplo-- a los de Jordania. Ya no es así. Recientes estudios determinaron que los ciudadanos judíos de Israel viven 4 años más que los ciudadanos árabes. De acuerdo con esto, los judíos israelíes viven 80,4 años, y los árabes 76,4. Ver los detalles aquí.

Mientras tanto, en Jordania los árabes viven 78,55 años.

Quiere decir que en la paupérrima Jordania los árabes viven más de dos años más que en la descomunalmente rica Israel, que tiene uno de los ingresos per cápita más altos del mundo.

¿La explicación? Los árabes viven aplastados en Israel, con escuelas llenas de asbesto (uno de los motivos por los que Kaadan se quiso mudar), sin espacios verdes y con una asistencia estatal de calidad inferior. Pese a las fantasías de Morris sobre su acceso a "servicios sociales", el Estado en muchos casos directamente no los provee a la población árabe. Por ejemplo, cuando se hizo un reciente mapeo sobre la incidencia de cáncer en la población israelí a fin de prevenir la afección, se estudiaron 62 localidades. De ellas, solamente 1 era árabe (recordemos que los árabes constituyen el 20% de la población). Se incluyó a poblaciones judías pequeñas, como Kiriat Shmona o Alto Nazaret, y se dejó fuera a ciudades árabes bastante mayores, como Umm al-Fahm o Nazaret (si Jesús viviera... lo dejarían morirse de cáncer).

De modo que respeto mucho las afirmaciones sionistas incuantificables. Pero en algún momento tenemos que analizar datos concretos, y éstos nos dicen que gracias a la discriminación que los árabes sufren en Israel, ellos ya no tienen mayor expectativa de vida que los de "cualquier otro país árabe", como en el pasado.

sábado, 30 de agosto de 2008

La (ex) calumnia del envenenamiento de pozos

Yitzchak Goodman es otro de mis buenos amigos virtuales. Suelo comentar en su blog en inglés y tengo que decir que es una de las personas más tolerantes y simpáticas con que me he encontrado en la blogósfera sionista.

Yitzchak practica una gran especialidad de dicha blogósfera: rebuscar en la pueril y poco profesionalizada prensa de los países islámicos (que todavía no aprendió un ápice de corrección política, ni el método occidental de camuflar el prejuicio y el odio en palabras elegantes y mesuradas) a la búsqueda de textos que permitan poner en ridículo a los palestinos, a los árabes y, si hay suerte, a los 1.300 millones de personas de fe musulmana.

En un reciente posteo, Yitzchak cita al sitio de noticias iraní Al-Alam:

Los mercados de alimentos palestinos están inundados de comida contaminada y envenanada exportada a través de los cruces fronterizos controlados por el régimen israelí, advirtieron dirigentes palestinos.

(...)

El portavoz de la policía palestina brigadier Adnan al-Zamiri también dijo: "Distribuidores de los asentamientos ilegales israelíes han importado la comida a los territorios palestinos para ganar dinero a costa de las vidas del pueblo palestino".

Yitzchak denuncia que esta es una nueva repetición de la calumnia medieval del envenenamiento de pozos. En la Edad Media los judíos eran acusados de envenenar pozos cristianos, gracias a lo cual estos últimos sufrían más de distintas enfermedades y epidemias que los primeros. En realidad, la menor morbilidad de los judíos se debía a sus superiores costumbres higiénicas, entre ellas la prescripción del lavado de manos antes de cada comida.

Y no habría ninguna objeción que hacer si estuviéramos en la Edad Media. Pero estamos en el siglo XXI, y cualquiera puede ser perdonado por preguntarse si las cosas no habrán cambiado en estos últimos 900 años. De modo que parece razonable examinar lo que ocurre hoy en Cisjordania. Y al hacerlo encontramos que...

—Los colonos judíos envenenaron un pozo en Hirbat Atwana arrojando una carcasa de pollo podrida dentro del mismo. Fuente 1, Fuente 2 (inglés).

—Los colonos judíos envenenaron un pozo en Madama arrojando pañales usados dentro del mismo. Fuente 1, Fuente 2 (inglés).

—Los colonos judíos envenenaron un pozo en Hirbat Atwana... nuevamente. Fuente (inglés).

—Los colonos judíos esparcieron semillas de trigo envenenadas en los campos de pastoreo palestinos. Fuente (inglés).

De modo que perdónenme el antisemitismo, pero en el caso de la comida supuestamente envenenada importada de Israel no sé qué pensar. Quizá no estaba envenenada; quizá era comida rancia, o latas de alimentos vencidas. Pero no tengo ningún motivo para pensar que los colonos judíos de Cisjordania no les venderían comida a los palestinos a sabiendas de que no es apta para el consumo humano. Simplemente no tienen ese tipo de refrenos morales.

domingo, 24 de agosto de 2008

"Lo citan en sitios nazis"

¿Cuál es el peor país occidental para un sobreviviente del Holocausto? ¿Cuál es el que menos se preocupa por el destino de esa gente que se salvó por poquito del genocidio nazi?

Una vez más, y lamentablemente, la respuesta es Israel. A pesar de que el país recibió cuantiosos fondos alemanes y suizos destinados a la comunidad de sobrevivientes, éstos jamás llegaron a ver el dinero. Esto forzó a muchos a emigrar, paradójicamente, a Alemania, que les dispensa un tratamiento infinitamente mejor que El País Más Moral del Mundo. El año pasado Ynet dedicó una nota a un documental llamado "La moral de la restitución", en donde se entrevistaba a una sobreviviente que, luego de haber residido en Israel en condiciones penosas, actualmente vive confortablemente en Berlín. Informaba Ynet:

Esta sobreviviente del Holocausto había dejado Israel para volver a Alemania a recibir la medicación gratuita y la asignación mensual ofrecida a los sobrevivientes por el gobierno alemán.

A diferencia de Israel, el gobierno alemán ha estipulado que los sobrevivientes del holocausto que necesiten alojamiento y medicación tienen derecho a recibirlos gratuitamente. Cuando se le preguntó sobre la actitud del gobierno israelí hacia los sobrevivientes del Holocausto, dijo ella: "No quisiera que lo que pienso aparezca publicado".

Una persona que se preocupó particularmente por dar a conocer este estado de cosas es Norman Finkelstein. En el libro The Holocaust Industry, Finkelstein detalla cómo la mayor parte del dinero que Alemania pagó para compensar a los sobrevivientes del Holocausto fue confiscado por el gobierno israelí para cubrir sus necesidades fiscales. Denunció asimismo los exorbitantes sueldos percibidos por los abogados y directivos que manejaban los reclamos de las víctimas, tales como Gideon Taylor, que ganaba unos míseros 437.811 dólares anuales por la humanitaria tarea de representar a los sobrevivientes, los mismos que finalmente no vieron un dólar. Finalmente, Fínkelstein explicó cómo se extorsionó a Suiza para que pagara 1.250 millones de dólares que la Confederación Helvética realmente no debía a las víctimas.

Debido a éstas y otras verdades que dijo, Finkelstein ha sido sometido a una feroz persecusión por parte de los sionistas, que examinaremos en distintos posts. Pero aquí me interesa analizar uno de los cargos que se le imputan: sus adversarios lo acusan de que sus artículos aparecen citados en sitios neonazis.

Lógicamente, es absurdo postular que hay algo inherentemente malo en ser citado por los nazis. Obviamente, los nazis dicen que porque Israel se quedó con la plata de los sobrevivientes, hay que matar a todos los judíos. La conclusión que sacan es execrable, pero eso no disminuye el hecho de que, efectivamente, Israel se quedó con la plata de los sobrevivientes.

Similarmente, los nazis sostienen que, puesto que Israel, diciendo actuar en nombre de los judíos, usa escudos humanos y ambulancias para fines militares, entonces el pueblo judío no tiene derecho a existir. Nuevamente, el que el pueblo judío tenga todo el derecho del mundo a existir no quita que Israel cometa, efectivamente, los crímenes de guerra que le imputan los neonazis.

Lo próximo es que nos digan que si la Ley de Gravitación Universal de Newton es citada en un sitio nazi, dicho principio físico automáticamente perderá validez y las cosas que se sueltan en vez de caer van a quedarse donde están, o a empezar a subir. En un mundo más cuerdo, la afirmación "lo citan los sitios nazis, luego es antisemita" sería denunciada como lo que es: un vil intento de establecer una culpa por asociación. Debería ser retirada de circulación por los propios sionistas; hasta ellos son capaces de algo intelectualmente menos burdo.

sábado, 16 de agosto de 2008

¿Por qué no hablan de Rusia... o de los tamiles?

En los blogs sionistas, como éste, éste o éste, hay un gran alboroto por la reciente invasión de Rusia a Georgia. Hacen recuentos de muertos y llaman a protestar contra la imperialista Federación Rusa; inclusive dan la dirección de sus embajadas para que la gente vaya y se manifieste.

Pero no nos engañemos (aunque en realidad no creo que muchos se estén engañando al respecto, y menos que menos los propios sionistas): les importa un pito el destino de los georgianos. La situación del Cáucaso les interesa exclusivamente como un recurso para distraer la atención de la opresión de los palestinos y acusar a los críticos de Israel de (sorpresa, sorpresa) antisemitismo.

Usan un mecanismo dialéctico crudo, pero efectivo para embaucar a gente con las defensas intelectuales bajas. "Al hablar de Israel y no de Rusia", imputan, "los críticos de Israel incurren en un doble estándar y en una demonización; y como esa demonización se ejerce contra el estado judío, son antisemitas. ¿Por qué critican a Israel y no critican a China por el Tíbet, a Sudán por Darfur, a Rusia por Georgia o a India por Cachemira?"

Por supuesto, podríamos responder a esto "porque se nos da la gana". Nadie tiene la obligación de escribir un tratado sobre violaciones de derechos humanos cada vez que denuncia un caso particular. En la guerra existen ciertos absolutos (por ejemplo: no usar niños como escudos humanos), y no está mal que lo señalemos cuando Israel rompe esas normas, por más que otros países también las rompan.

Otra respuesta es que si bien muchos países violan derechos humanos, Israel es el único que lo hace bajo una pretensión de superioridad moral. La frase "tenemos el ejército más moral del mundo" ha sido ritualmente repetida por primeros ministros y presidentes israelíes desde que tengo uso de memoria. Aparentemente los sionistas pretenden disfrutar del derecho de autoproclamarse más morales, pero no aceptan una auditoría para verificar qué hay de cierto en la afirmación.

Pero también podemos responder que estos cuestionamientos sionistas reflejan una brutal deshonestidad intelectual. Ciertos pueblos atraen más la atención que otros, y el pueblo judío es uno de ellos. De esa manera, las acciones del Estado que dice representar a todos los judíos reciben mayor cobertura que las de otros países. Pero --y esto es lo que los sionistas fingen no ver-- también los crímenes cometidos contra judíos reciben una mucho mayor atención.

El ejemplo emblemático es el Holocausto. Si bien muchos pueblos fueron víctimas de genocidio, solamente el pueblo judío vio cómo los genocidas fueron juzgados y ejecutados; solamente el pueblo judío recibió reparaciones del orden de los cientos de miles de millones de dólares actuales; solamente el genocidio del pueblo judío es reconocido por todas las naciones occidentales; y solamente la negación del Holocasuto conlleva un estigma social irreversible (en comparación, el negacionista del genocidio armenio Bernard Lewis fue condecorado por el Congreso de Estados Unidos).

Y yendo ya de lleno al conflicto israelí-palestino, si bien es cierto que las atrocidades israelíes cuentan con una gran cobertura, también es verdad que el terrorismo palestino recibe una publicidad infinitamente --infinitamente-- mayor que el que cometen otros pueblos contra otros países.

Veamos un ejemplo. En marzo de este año, un terrorista palestino asesinó a 8 alumnos de la academia talmúdica Mercaz Harav, en Jerusalén, asociada al movimiento de colonos Gush Emunim que, como hemos visto en anteriores posts, ataca bestialmente con palos a pastores palestinos. Ésta fue la tapa del principal diario argentino, Clarín (CLICK EN LA FIGURA PARA AGRANDAR):


Mientras tanto, en junio de este año, los terroristas del grupo Tigres de Liberación de Tamil Ilam, en Sri Lanka, atacaron dos autobuses matando a 21 personas. Como 21 son más que 8, parecería que Clarín le tendría que dedicar a este atentado un lugar prominente en su tapa, igual que lo hizo cuando las víctimas fueron judías. Pero (CLICK EN LA FIGURA PARA AGRANDAR):


Tenemos entonces que el día siguiente de un atentado palestino, éste aparece en grandes titulares; pero el día siguiente de un atentado tamil con muchos más muertos, no se hace ninguna mención en tapa. Según la lógica sionista, habría una demonización de los palestinos, dado que se informa sobre sus atentados, y sólo sobre ellos, cuando en otras partes del mundo hay ataques mucho más frecuentes y letales...

Para mis queridos amigos sionistas, ésta es la dirección del diario Clarín:

Tacuarí 1840
(C1139AAN) Buenos Aires
ARGENTINA
Fax: 4309-7200/7319
cartasalpais@clarin.com

Supongo que escribirán de inmediato reclamando una cobertura equitativa de todos los terrorismos.

Y cuando vea que todos los atentados tamiles con más de 8 muertos empiezan a aparecer en portada, les juro, les juro que voy a ser el primero en ir a la embajada rusa a manifestarme.

domingo, 10 de agosto de 2008

Las transparentes (pero inexistentes) dobles lealtades

El Centro Europeo para el Monitoreo del Racismo y la Xenofobia tiene una página en la cual se expone una "definición provisoria" del antisemitismo. La lista de motivos por los cuales uno puede ser antisemita es tan extensa y abarcativa que creo que ni el propio profeta Moisés se hubiera salvado de la imputación.

Uno de esos motivos es:

Acusar a ciudadanos judíos de ser más leales a Israel, o a las supuestas prioridades de los judíos en el mundo, que a los intereses de sus propias naciones.

De esta definición me quedó claro que no existe ningún ciudadano judío en el mundo más leal a Israel que a su propio país. Pero de desconfiado que soy se me ocurrió comprobarlo. Pensé que en el caso de un peluquero o reparador de PCs el conflicto de lealtades no tendría importancia, pero en el caso de un político sí sería relevante.

Y averiguando por políticos judíos en la Unión Europea tropecé con el caso de Fiamma Nírenstein, recientemente electa diputada al parlamento italiano por el partido Il Popolo delle Libertà, de Silvio Berlusconi, en la misma lista que los fascistas Alessandra Mussolini y Giuseppe Ciarrapico. Resulta que esta política no vive en Italia, sino en Israel. En una entrevista con Haaretz, leemos:

Su campaña se centró en la idea de que Israel es la vanguardia de la democracia occidental en su lucha contra el terrorismo mundial. "Me presenté para un escaño en el parlamento como representante del distrito de Liguria. Hice actos en Génova y otras ciudades de la región", recuerda. "Pero no le hablé a la gente de los problemas locales. Les dije que lo más importante para su identidad italiana era ponerse del lado de Israel."

Quedé estupefacto al leer las transparentes declaraciones de Fiamma. Pero por suerte (¡por suerte!) recordé a tiempo la alta dependencia italiana de las importaciones de petróleo israelí, que hacen que Israel sea estratégicamente más importante para Italia que la propia región de Liguria.

Si no, podría haber llegado a pensar que Fiamma Nírenstein era más leal a Israel que a su propia nación, y ello me habría transformado intantáneamente en un antisemita.